MÁS MEDUSAS Y EL HIDRA GEL EN LA NEVERA
Comencé el mes de agosto hablando de las medusas, tan temidas por los veraneantes de nuestras costas. Y Termino el verano colgando unas fotos de mi hijo Lucas, a quien hace tres días también le picó una medusa. Ya me habéis oído decir que mis hijos hacen encantados de conejillos de indias. Pero no sólo ellos, en julio, durante una cena en Madrid, un señor llegó con una importante picadura de medusa, acababa de regresar de Palma de Mallorca, donde al parecer allí son plaga. Casualmente yo llevaba Hidra Gel en el coche y fui a buscarlo para comprobar su efecto sobre la quemadura de una medusa. El invitado me reconoció que el dolor y la molestia se le habían calmado muy rápido, y al terminar la cena, el tono rojizo por la irritación de la piel y el hinchazón también se habían reducido. Así que me animé a escribir el Blog del día 1 de agosto. Luego he estado recomendando el Hidra Gel para las medusas y ahora, me ha tocado en mi propia familia experimentar con un ser querido. Mi hijo Lucas. Tuvimos que viajar a Cartagena para comprar otro tubo pues se me agotó. A Lucas le calmaba el dolor y le refrescaba. Esto enlaza con otra historia. Hace un mes, en el Blog, escribieron dándome la idea de guardar el Hidra Gel en la nevera. De esta forma era un maravilloso descongestionante matutino, y ya no solo por las propiedades de la rosa, sino además por la gélida frescura del Gel recién salido de la nevera. Me aseguraban que era un placer aplicarlo sobre el contorno de ojos. Días más tarde, una prima me dijo que ella hacía lo mismo y que era una gozada. Así pues decidí probarlo. Y efectivamente, el Hidra Gel recién salido de la nevera y aplicado en el contorno de ojos por la mañana es una gran forma de comenzar el día. En este estado de conservación lo encontró Lucas y me decía que era un gusto aplicarlo sobre la quemadura de medusa, porque le refrescaba mucho. Hoy han pasado tres días desde que le picó y aquí tenéis las fotos de mi pequeño conejillo.








