PARÍS
Volver de París es como despertar de un sueño que no quieres que acabe. Sólo han sido dos días, muy pocos para una de las ciudades más bellas del mundo. Pero las 48 horas se han vivido tan intensas que el tiempo no importa. Y ahora tengo la suerte de revivir con vosotr@s la escapada. Realmente fui a ver el desfile de Josep Font. Es la tercera temporada que Josep desfila en la Alta Costura parisina.
Son muy pocos los elegidos, sólo los más grandes de los grandes, y él ya está allí, ha llevado a España a lo más alto de la moda. Por eso eché de menos a mucha gente. Creo que era una buena ocasión para que las Instituciones culturales de nuestro país como propio el Ministerio de Cultura, la Embajada de España en Francia e incluso algún miembro de la familia Real, apoyaran a el único diseñador que tiene España en la Alta Costura de París. No se puede llegar más lejos y él lo ha conseguido. Siempre solo, contra viento y marea. Aquí está y desde luego cuenta con nuestro apoyo. Dicho esto, empiezo con una breve descripción del maravilloso viaje marino al que nos trasladó Josep Font con su fantasía cargada de lírica. Un precioso bolero fue su fuente de inspiración, Mirando al mar… soñé. Y a partir de ahí, originalidad, detallismo y buen gusto. La clave de su saber hacer. Nos convirtió en navegantes a la deriva que observábamos inquietos y fascinados a sus diez sirenas. Fue un derroche de sensibilidad, despertó nuestra adormecida imaginación y con tules, encajes bordados a mano, macramé, plumas de marabú y chantillíes nos transportó a lo más profundo del océano. El siempre sabe mezclar colores que para Josep representan la expresión absoluta de la sensibilidad. Y allí estaban los que tenían que estar; el azul en varias gamas, la arena de la playa, el blanco de la espuma, el amarillo de un sol radiante, los grises y platas como reflejos de mar y brisa, y el negro absoluto. No faltaron aves, piratas, capitanes, peces, sirenas, estrellas de mar. El mundo marino se rindió a sus pies y con ellos todo París. Os pongo algunas fotos del desfile para que podáis comprender lo que digo, porque realmente fue algo único.
Y luego la ciudad entera para mí. Como una vez más el tiempo era escaso, decidí pasear por Saint Honoré y por Faubourg Saint Honoré. Allí se encuentran las tiendas más exclusivas y los escaparates más interesantes. Descubrí una casa antigua donde venden unas vajillas maravillosas, pero también velas y otros cuidados detalles para la casa. Merece la pena entrar a verlo y visitar la casa por dentro. Se llama Astier de Villatte.
En St. Honoré además hay una gran variedad de Bistrós, Brasseries y de cafés para sentarse a ver pasar la vida.
En ésta época de desfiles y moda, la gente suele ir al Café Ruc porque allí se dan cita las modelos, las actrices y celebrities. Fuimos a cenar la primera noche. ¡Pero no vi a ninguna! Tampoco las vi en el Hotel Costes, donde suelen hospedarse. Pero lo importante es que estuve con amigos, disfrutando entre nosotros. Otra noche fuimos a un restaurante maravilloso por sus vistas. Se llama Kong y está situado en el edifico de Kenzo, se cena en la parte de arriba, una enorme bóveda acristalada que ofrece una espectacular vista del Pont Neuf.
Dada mi fascinación por la gastronomía me paseé también por algunas de las mejores tiendas gourmet de París. La emblemática es Fauchon, pero hay muchas más, como Hediard.
Y si os gusta la comida asiática, hay una pequeña zona, junto a la Ópera, donde encontraréis restaurantes japoneses uno detrás de otro. Yo estuve en Sapporo y me tomé una sopa Misho bien calentita, ¡estábamos a 2 grados bajo cero!
Os recomiendo pasear por el patio del Palais Royal, el lugar es increíble. Entras en el jardín y el ruido de París desaparece, todo es bonito y apacible, y el paseo trascurre entre soportales, rejas, jardines, una fuente central y viejas tiendas que han sido recuperadas por los mejores diseñadores internacionales.
Hay una joya de tienda donde venden trajes antiguos de Chanel, Valentino, Balenciaga. Es la emblemática tienda de Didier Ludot.
Como hacía mucho frío nos metimos en alguna de las exclusivas galerías que se encuentran por la zona de Ópera. Todo es lujo y el “window shopping” se convierte en una delicia. Envidia sana que dicen.
Las mejores vistas de París las tenéis en la terraza de los Grandes Almacenes Printemps, junto a Gallerie Lafayette. El atardecer es un espectáculo.
Y cuando anochece un paseíto por las diferentes plantas. Allí está lo mejor y todo reunido en diferentes salas. Descubrí unos bolsos preciosos y originales de Jamin Puech. Tengo que investigar en google.
Me quedé con ganas de visitar el musée de Orsay, mi favorito. El impresionismo francés en grandes dosis.
Pero Louis Vuitton me regaló un escaparate con rosas. No se puede pedir más. París o la vida en rosa.
Josep Font. 11 Rue de la Sourdière - 75001
Astier de Villatte. 173 Rue Sain-Honoré
Hediard. 21 Place de la Madeleine
Fauchon. Place de la Madeleine
Café Ruc. 159 Rue Saint Honoré. Tel: 0142609754
Sapporo. 37 Rue Saint Anne
Kong. 1 Rue Pont Neuf. Tel: 0140390900
Fotos del desfile de Alta Costura de Josep Font. Verano 2009. Fotos cedidas por Equipo Singular
www.josepfont.com
Y mientras todo ésto sucedía en París, Stefanie Milla, en su blog de Miss Cremas, en hola.com, mencionaba nuestras cremas como excelente relación calidad precio. Lo mejor de todo, que lo hacía en su relato de los premios de belleza T de Telva . Aqui os dejo el enlace directo.
http://blogs.hola.com/misscremas/2009/01/premios-telva-2008-los-galardonados.html









































