CIBELES
Ahora se llama Cibeles Fashion Week, queda más internacional, pero a mí me gusta la denomincaión de toda la vida, Cibeles, a secas. La encuentro más auténtica, más castiza y más de nuestra tierra, que al fin y al cabo es lo que hay que reivindicar y promocionar.
Sólo fui el lunes, primero vi el desfile de Juanjo Oliva, que es una de nuestras mejores apuestas. A Juanjo le gusta la costura y se nota al primer golpe de vista. Personalmente creo que es el nuevo Balenciaga, pero habrá quien me acuse de tirar demasiado alto. Es mi intuición y puedo equivocarme.
Su desfile fue extraordinario, digno de las mejores Pasarelas del mundo. Pero tampoco fue algo nuevo o que nos pillara desprevenidos. Lleva años haciendo alta costura desde su pequeño taller de Madrid. Su ropa es impecable, voluminosa, bien estructurada, perfectamente cortada y con patrones realmente exquisitos, es elegante y llamativa al mismo tiempo. Me gustó muchísimo. Luego estuve en los vestuarios de Juan Duyos y Nicolás Vaudelet.
Juan me enseñó su colección que luego tuve que describir en directo y durante el desfile para cadena Nova que retransmitía los desfiles en directo. Presentó una colección inspirada en las nocturnas sofisticadas de la época disco y en las chicas del gospel de los años 40 y 50. Con mocasines castellanos en oro y como complementos una gafas joya de lo más sofisiticadas. Mucha mezcla de texturas y prendas veladas con organzas. Duyos también mezcló colores, utilizando para ello los plisados que él domina.
En el vestuario de Nicolas Vaudelet encontré una funda de guitarra con rosas pintadas a mano.
Toda su colección estaba inspirada en los bandoleros de la sierra cordobesa, aquellos que robaban a las tropas de Napoleón sus uniformes y luego los customizaban recortando las chaquetas. Nicolás ganó el premio L´oreal a la mejor colección y el premio fue bien merecido, porque en su desfile no escatimó en detalles ni estilismo.
Las botas por ejemplo tenían tacones con forma de navaja, y me gustó mucho la idea de hacer cazadoras de piel con cremalleras que permiten añadir un trozo más para convertir la cazadora en una chaqueta más larga. Prendas multiusos que en plena crisis nos vendrán muy bien. Lo mismo hizo con los pantalones peto. Con una simple cremallera se podía eliminar el peto y tener un sencillo y ponible pantalón. Muy ingenioso. Por cierto, las pieles de El Caballo, que es la firma para la que diseña Nicolás, son increibles, tan suaves y delicadas que parecen seda. También fueron muy bonitos y ponibles sus bolsos y “bandoleras” nunca mejor dicho.
Me encontré con Carmen Lomana, una mujer muy elegante y guapa. Ella puede permitirse el lujo de vestir de los mejores diseñadores internacionales y sin embargo llevaba un espectacular vestido de Davidelfin. Me hizo mucha ilusión, no sólo por la amistad que me une a David, un gran y genial creador, sino por la sensibilidad que mostró Carmen luciendo moda de España. Si queremos que nuestros diseñadores triunfen fuera de nuestras fronteras, tendremos que ser nosotros los españoles, los primeros en apoyar sus propuestas. Muy bien Carmen, ojalá otras muchas te imitaran y lucieran en esas galas internacionales moda de España. Ojalá las más elegantes no sean siempre las que visten de fuera. Tenemos diseñadores para todos los gustos, cualquiera de nuestras vip tendría donde elegir, pero todavía “mola” más lucir un Balmain que un Juanjo Oliva, un Josep Font o un Davidelfin. Supongo que es puro complejo. Por cierto, Carmen me enseñó que en el bolso lleva siempre la Luz de Rosas.















































