

Aquí va mi crónica de Lanzarote. Es mía, aunque más bien parece la del País Aguilar…Váis a hartaros a ver fotos, por que me ha pasado como cuando haces una maleta, empiezas con buenas intenciones, meter poco, lo justo y necesario, pero acabas llenando tanto la meleta que nunca cierra. Pues eso, que me gusta tanto la fotografía y hago tantas fotos, (mis hijos dicen que soy pero que las japonesas) que luego me cuesta elegir.
Empezaré diciendo que siempre vamos al mismo Hotel, se llama Costa Calero, en el Puerto Calero. Es un Hotel fantástico y por eso somos fieles clientes. Además de ser muy bonito, es un lugar ideal para descansar. Los niños disfrutan sin parar porque hay monitores que les organizan actividades durante casi todo el día y hay una guardería para los más pequeños. Tirso se pasa allí la mañana, pintando y haciendo manualidades. También ensallan obras que nos representan por la noche. Y todo esto significa que una puede descansar, tomar el sol y leer. -Inciso me estoy leyendo Los hombres que no amaban a las mujeres. Me esta gustando mucho-. El Hotel está enclavado en un lugar privilegiado. Puerto Calero es muy tranquilo, lejos del ruido, de los adosados, de las tiendas. Y en los límites del hotel solo hay mar y montañas volcánicas.


El jardín es una maravilla y su perfecto diseño te permite tomar el sol casi en la intimadad, pues hay tumbonas sabiamente repartidas, entre arbustos con flores, que por otro lado también te resguardan del viento que suele hacer en la isla. Por todos lados se ven montañas, volcanes y palmeras.


Tiene cinco piscinas, muy bien repartidas, entre ellas una para niños pequeños y otra de agua salada preparada para hacer largos. Tiene el Hotel un SPA, un Centro de Talasoterapia con todo tipo de chorros para masajes lumbares, de esplada, pies, muslos… Agua calentita. Y también ofrecen masajes corporales, tratamientos faciales, anticelulíticos, reafirmantes, peelings, envolturas con algas.. Pero esta vez solo me ha dado tiempo de bañarme en la Talaso y hacer el recorrido por los chorros… no me quejo. 



Los paseos por los acantilados que rodean el Hotel son un espectáculo, mar, volcanes, plantas rojizas, y se puede llegar caminando hasta playa Quemada. El Hotel tiene una terraza en la planta de arriba, donde a partir de las ocho tocan música en vivo, siempre diferente, y se puede disfrutar de un atardecer entre volcanes con vistas a las Playas del Corralejo en Fuerteventura y a la Isla de Lobos, con un Martini lejante y buena compañía, no se puede pedir más.


Por cierto en el hotel se come bastante bien, variado y sano. Pero también hemos hecho excursiones, la isla es una maravilla, un prodigio de la naturaleza y nunca me canso de fotografiarla. Mi lugar favorito es La Geria. Solemos visitarla en coche, se encuentra a tan solo diez minutos del Hotel. Pero este año hemos hecho escalada por una de las montañas cercanas al Hotel, y desde arriba se ve todo el Valle de la Geria, impresionante paisaje. La Geria es una zona en la que se cultivan vides de uva Malvasía, (en Lanzarote hay una importante producción vinícola) pero como la isla es muy ventosa, llueve poco y la tierra es volcánica, árida y rocosa, se creó este sistema de cultivo. Con las piedras volcánicas contrullen unos muretes de forma semicircular, en su interior se cava un poco y se plantan las vides. De ésta manera se recoge mejor el agua de la lluvia, se aprovecha la humedad del rocío y la condensación del agua y además se protege la planta del fuerte viento. El resultado agrícola es perfecto, pero el visual es un espectáculo. La naturaleza contra el ingenio humano.







Otro de mis lugares favoritos es Isla Graciosa. Para llegar hasta esta pequeña isla situada en el norte de Lanzarote, hay que ir hasta un pueblo que se llama Orzola y coger un transbordador que en quince minutos te deja en La Graciosa. Una vez allí hay que alquilar un todo terreno, todos estan aparcados a la llegada del ferry y tienen conductor. Te dan un paseo precioso por toda la isla. No hay carreteras, sino caminos de tierra y unas playas, volcanes y acantilados espectaculares. Después de la vuelta, en el pequeño puerto de la isla se puede comer en varios restaurantes, sencillos pero perfectos para una jornada diferente. Desde el norte de la Graciosa se ve la otra isla, el islote de Alegranza. Es un lugar mágico, alejado de todo y con una mezcla de colores de lo más inspiradora.







Y ya de vuelta, hacia Puerto Calero podemos parar en los lugares típicos, los Jameos del Agua, donde hay unos cangrejos albinos, blancos como la leche porque estan en una cueva y nunca les da el sol. Están protegidísimos y fascinan por su curiosidad a niños y grandes. Los Jameos son un extraño fenómeno de la naturaleza, son cómo túneles volcánicos bajo el nivel del mar que fueron convertidos por César Manrique en un lugar extraño y curioso. César Manrique fue un artista moderno que triunfó fuera de España y cuando volvió a Lanzarote le dieron carta blanca para preservar la isla de las construcciones masivas. Impuso un severo reglamento que aún se respeta, y gracias a él la isla es un ejemplo urbanístico en el que el progreso no está reñido con la naturaleza ni con las tradiciones. Lanzarote es ejemplo de construcción sensata, armónica y acorde con el medio ambiente. Ojalá España hubiera tenido muchos Cesar Manriques a lo largo y ancho de su territorio.

También podemos parar en la Cueva de los verdes o en el Jardín de Cactus. En esa zona, desde Orzola hacia los Jameos se encuentra otro de mis lugares o paisajes favoritos de la isla. La carretera atraviesa un lugar increible, arena blanca como la leche en contraste con la lava negra y el azul del mar. Se ve desde el coche pero por supuesto obligué a toda mi familia a parar para poder hacer fotografías.

Y si estamos llegando a Puerto del Carmen para el atardecer, merece la pena parar y verlo. Puerto del Carmen es muy bullicioso, miles de tiendas turísticas, bares, restaurantes y mucha gente, pero las vistas de la puesta del sol son bonitas.


Otra ruta que os recomiendo es ir al Parque Natural del Timanfaya y la Montaña de Fuego. Desde nuestro Hotel se tardan apenas veinte minutos. Un autobús hace un recorrido de aproximadamente una hora entre los volcanes, muchos aún en activo. El paisaje es fascinante, hulla, ceniza, lava negra, piedras rojas y amarillas, líquenes que parecen crecer por arte de magia. Ya de vuelta hay que desviarse un poco para ver los Hervideros, es una zona acantilada, donde la lava calló al mar formando curiosas cavidades por las que ahora entra el agua de mar. Es muy bonito, y cerca está el lago verde del Golfo y las salinas. En el Pueblo del Golfo hay restaurantes al borde del mar para comer pescado, muy agradable.


Las guías recomiendan visitar la playa del Papagayo, pero sinceramente a mi me decepcionó bastante, si hace bueno el color del agua es increíble por el fonde de arena blanca. Sin embargo hay un lugar que no esta recomendado en los libros de Lanzarote que a nosotros nos encanta. Es Playa Quemada. Esta muy cerca del Hotel y de Puerto Calero, hay que ir dirección Yaiza y seguir los carteles a Playa Quemada. Es un pueblo muy pequeño al borde del mar. Apenas tiene cincuenta o sesenta casas y un par de restaurantes. Esta año estuvimos en otro atardecer en uno nuevo que acaban de inaugurar hace cuatro meses, se llama Salmarina. Esta muy mono decorado y aunque esta vez no comimos nada, la carta tenía muy buena pinta. Siempre hay que dejarse algo para la próxima vez, no?


La excursión favorita de los niños es ir a La Playa de Famara, Caleta Famara y la Santa. Icono de los surfistas. Para mis hijos que hacen surf en la costa del Cantábrico, lo de surfear en Lanzarote es de lo más exótico. Caleta Famara es una playa maravillosa al norte de la Isla, se puede aprovechar y visitar el Mirador del Río, desde dónde se ve la Isla Graciosa. En Famara suele estar nublado, pero si tenéis suerte y hace sol, el día será inolvidable pues es una de las playas más bonitas que he visitado por sus montañas que caen al mar como toboganes, la arena y las gerias que han construído para resguardarse del vendaval que suele hacer en Famara.


En el pueblo Caleta de Famara hay varios sitios para alquilar esquipo de surf. Los niños estuvieron surfeando un par de horas y lo pasaron bomba. Mientras yo esperé muy a gusto resguardada en una geria, los pequeños se quedaron contruyendo otra mini geria y Kubrat se fue a dar un paseo con un amigo montaña arriba. Y como todos volvieron con hambre fuimos al Risco, un restaurante estupendo por su comida típica canaria y de gran calidad (recomiendo la vieja, un pescado canario que en El Risco cocinan como en ningún lugar de la isla y queso fresco). Tiene ventanales que dan al mar y el paisaje es increible. Se domina toda la playa de Famara, las montañas, el Mirador del Río…Precioso.




Recomiendo ir a Caleta de Famara atravesando el Parque Natural de Timanfaya. Si os da pereza lo de la vuelta en autobús por el Parque, o no hay tiempo para hacer tantas cosas, con este paseo uno se hace muy buena idea de lo que representa y es un viaje muy bonito. Desde puerto Calero a Famara apenas hay una hora de viaje, pero el recorrido es precioso. A la vuelta sin embargo, merece la pena desviarse un par de kilómetros y vistar Teguise para luego llegar a Puerto Calero por la Geria, que siempre es un lugar alucinante. Teguise es mi pueblo favorito. Nunca hay nadie por las calles, parece un decorado para filmar alguna película. De hecho creo que Penélope Cruz estuvo rodando allí. Las calles adoquinadas, casas encaladas, puertas y ventanas verdes, balcones de estilo colonial y el vía crucis que recorre el pueblo dejando grandes cruces de madera por los rincones más insólitos. Aquí es dónde me vuelvo loca y la cámara de fotos se queda sin batería. Hay tiendas muy chulas, como la de Segismundo, se llama Mundipiel, y encuentras desde monturas de caballo, botas camperas, sombreros de piel, adornos de cuero…


Y también hay tiendas con todo tipo de ragalos y recuerdos, pero con el encanto de un pueblo único. Por cierto, Yaiza es muy parecido y también merece una visita con la cámara bien recargada.






En Teguise uno se vuelve loco fotografiando detalles, puertas, ventanas, cruces, hasta las entradas a las tiendas tienen su punto.








Fue la antigua capital de Lanzarote. Quizá por eso conserve un cierto aire señorial y colonial.






y si todas estas fotos no son sufiente aliciente para visitar Teguise, los domingos tenéis un mercadillo…
También cerca del hotel Costa Calero y de Yaiza se encuentra Playa Blanca, perfecto para una tarde con ganas de ir de compras. Pero también desde Playa Blanca se cogen los Ferrys para pasar un día en Fuerteventura. el Paseo Marítimo es muy agradable y si el día es soleado el color del mar es impresionante. Os recomiendo comer o cenar en un restaurante que está en el mismo paseo, se llama Casa Pedro, muy buen pescado fresco, marisco y ambiente agradable.




Y hasta aquí mi crónica lanzaroteña, espero no haberos aburrido mucho. ¡Creo que después de este post ya sabéis donde buscarme si algún día desaparezco!!
Hotel Costa Calero. Puerto Calero. http://www.hotelcostacalero.es
Restaurante El Risco. Caleta de Famara
Restaurante Salmarina. Playa Quemada. http://www.salmarina.com
Restaurante Casa Pedro. Av. Marítima de Playa Blanca, 17.
Restaurante Amura en Puerto Calero.
Mundipiel. C/ Reyes Católicos, 4. Teguise. http://www.mundipiel.com
Emporium. Antiguedades y arte en Teguise. C/ Notas, 15. Es una tienda enorme que ocupa lo que antes fue el cine de Teguise, muy curiosa de visitar.